martes, 30 de octubre de 2018

Pececito

Durante años X se dedicó a la escritura. X era un lector empedernido de Tal, Tal, y Tal. Fue a la universidad y estudió Literatura comparada. Como pudo, se dedicó a escribir con esa hambre que caracteriza a los jovenes escritores. Todo cuanto escribía era una derivación de aquellos escritores que tanto admiraba, una reinterpretación informe y pueril de lo que tanto amaba. X dio clases en institutos. X se vio frustrado por su falta de habilidad para escribir algo original, que proviniera solo de él. X envejeció. X dio clases en la universidad, dedicándose al menos a expresar esa gran admiración a futuras generaciones, a los jovenes escritores que le relevaban. Aunque X escribía, todavía escribía. Hasta que un día nació de él una idea original. Era pequeña y bonita, sosteniala él haciendo un pequeño cuenco de agua. Un pececito azul nadaba alegremente en sus manos. Frente a él, estaba el vasto oceano.