sábado, 28 de enero de 2017

Intro del blog, antipoemas y esas cosas

Intro del blog, antipoemas y esas cosas

no soy ninguna Autoridad respecto a los libros, he leído más bien poco y todavía mexpreso más bien mal.

Pero espero no tenga mayor importancia para lo que quiero hacer en este blog. Pienso ir dejando lo que voy pensando sobre las cosas que voy leyendo.

Y quiero que esto sea un lugar libre de ciertos complejos. Un lugar de cura sin sotana y en bermudas, o de abogado en bermudas, o caballo en bermudas. Un lugar, digamos de un metro cuadrado, en el que se está algo apretado, sí, con sus claras limitaciones, pero de cierta cercanía. Y que sé que es mío y puedo invitar a un amigo cualquiera a pasar y sentarnos en sillas de plástico y poner una alfombra peluda y hablar de más o menos cualquier cosa. Con esa libertad y desenfado que nace de la amistad.

Mis credenciales como crítico no son espectaculares, y para ser sincero desconozco del todo en qué consiste una buena crítica. Solo tengo la vaga certeza de dos cosas al momento de hablar de literatura: la primera es que no hay que caer en el artificio, en la floritura. Aquí voy a tratar de escribir un poco desde la informalidad es cierto, pero lo que me interesa es que se me entienda y entusiasmar. Afilar las palabras para escribir cada día más sencillo, preciso y bonito. La segunda, que hay que ser honesto.

Y honestamente, soy un bruto lanzando recomendaciones al aire con la esperanza de romperle la cabeza a alguien, animándolo a leer libros que a mi me maravillaron.

Y lanzando la primera roca les voy a hablar sobre mi poeta favorito, Nicanor Parra.

Resulta que hace no mucho, cuando recién me interesaba por la poesía, agarré una antología de Neruda de la biblioteca. No encontré nada que me enganchara. Nada. Disfruté muy feliz de los poemas de «20 poemas de amor y una canción desesperada». Pero más allá de eso, nada. Y todavia es así. Neruda me dejo pensando que la poesía no era lo mío. No la entendía, me distraía, me aburría terriblemente. Hasta que semanas más tarde, sin saber ni qué era, vi de pasada unos «Poemas y Antipoemas» de un tal Nicanor Parra, y como a tantos, lo de antipoemas me llamó la atención.

Resulta que en el mismo año, 1954, publica Neruda «Odas Elementales» y Nicanor «Poemas y Antipoemas».

Mientras Neruda hacía solemnemente odas a cucharas, tenedores, turrones de azúcar, gran etc. Nicanor Parra hacia una oda a unas palomas malvadas, donde aboga por matarlas (o por lo menos eso insinúa); y la defensa al arbol contra un pobre niño JAJAJAJA




Tiene sentido entonces que el poeta archienimigo de Neruda, el poeta profesor de matemáticas, el poeta cura sin sotana que baila de puntillas mientras canta y aplaude con los pies fuera el primer poeta que me llegó. Nicanor Parra. Lo que no encontré en esa poesía «solemne» de Neruda que sentía algo lejana y fría, lo encontré en la antipoesía de Parra. Esa Antipoesía, y decirlo es un lugar común terrible pero no debe dejar confusión, que no es contraria a lo que debe ser la poesía. La antipoesía es en definitiva poesía, y afirmar lo contrario es falso. Como diría Bolaño, es poesía de la más vital. Y que lleva ese nombre solo por su carácter rupturista. Separándose de los románticos, de los surrealistas, de los comprometidos socialmente, de todos los poetas abanderados, o poetas «pequeño dios»; por extensión de los excesos de todos ellos en sus momentos más ridículos.

La antipoesía la encontré más cercana creo que fue por eso, porque hay un deseo de decir algo honesto mediante el desengaño y la ironía. Con un humor que desacraliza todo: a lo religioso, a lo profano, a lo ideológico, y a la misma poesía. Un humor que pasa bailando al borde del abismo con una guadaña, y del que huyen atemorizadas todas las palabras que empezamos con mayúsculas. La guadaña tala esos pedestales en las que se encuentran, destruye toda pedantería, para luego volver a construir resaltando qué es lo realmente importante. Algo muy necesario, y más importante aún, que te hace reir muchísimo.

Bueno, como él hay otros (Aquiles Nazoa, Cortázar, Bolaño) que han sido para mí eso, razones por las que la literatura sea mi norte y lo que más me importa.

Claro que hay mucha literatura que prescinde totalmente del humor y es una maravilla, que destruye y construye igual. Nada sé yo de literatura. Nada sé yo sobre lo que es la buena literatura. También la seriedad a dado a luz a grandes escritores, creo. Sé, y esto si que lo sé con una seguridad abismal, que disfruto ser lector y que expresar esa alegría que me dan ciertos libros es lo menos que puedo hacer.
Son muchas las cosas como las canciones, las película, los videojuegos de las que hablamos de manera casual. Cosas que nos hacen felices y compartimos. El libro es un compromiso más grande, en cuanto a tiempo y dedicación, y está marcado por el estigma de la Seriedad y lo Inteligente (mitos por supuesto). Los lectores somos minoría y siempre hemos sido y seguiremos siendo. Razones de peso para evitar que se pueda hablar de literatura con la misma casualidad. ¡Pero tendríamos que protestar! ¡Una huelga de hambre en mi terreno de un metro cuadrado! ¡Quitemonos los zapatos, las medias y los pantalones! ¡Quitemonos la solemnidad! Como dijo el Cristo de Elqui hay que poseerla y humillarla en pùblico -a la literatura- después se verá lo que se hace.

La Discusión Literaria será a torso Desnudo, con las Bermudas firmes.

O no será.

Pero ojalá que sí sea.

LA
POESÍA
MORIRÁ
SI NO
SE LA
OFENDE

hay
que poseerla
y humillarla en público

después se verá
lo que se hace


-Nicanor Parra